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Una de las placas ubicadas junto a la orilla del rio Miera, demuestra que la magia de sus historias es inagotable. «Su proeza atravesando el océano del norte al sur de España, desde el Océano Atlántico hasta el Océano Índico pasando por Bangladesh, Kolkata y toda la bahía de Bengala en India, que si no fue verdad mereció serlo», así reza una piedra esculpida. De esta forma recuerdan cómo uno de sus habitantes se convirtió en un hombre pez. Según la leyenda, el joven desapareció en la ría de Bilbao y fue encontrado cinco años después en las redes de unos pescadores de Cádiz. Su cuerpo humano había cambiado y en lugar de piel solo tenía escamas. Desorientado fue devuelto a su hogar en Cantabria. Allí estuvo durante años antes de desaparecer definitivamente en el mar.